viernes, 20 de mayo de 2011

Diario de Viaje – Castillos del valle del Loira, Francia - Día 5: Blois y La Rochelle

Bienvenid@s lector@s, fotograf@s y viajer@s,

A continuación, os presento un diario de viajes que preparé durante mi visita a la zona de los castillos del Valle del Loira, en Francia en Semana Santa de 2011. Consta de 5 etapas o 5 días. Os pongo los enlaces a todos ellos para vuestra información y comodidad:
Por la mañana nos levantamos prontito para aprovechar el día y evitar que hubiera mucha gente durante en la visita, además tocaba viajar y a quien madruga dios le ayuda.

Pasamos por la oficina de turismo de Blois que está en la misma plaza del castillo (Place du Château), y además de explicarnos que hay que ver, conseguimos un plano de Blois que siempre viene bien para saber dónde estás y dónde vas.


Nos dirigimos al castillo real de Blois del siglo XIII. Real porque aquí si vivieron muchos reyes de Francia en algún momento y por qué tiene más de 35.000 obras de arte y un museo de bellas artes en su interior.

En la entrada, decorada con una estatua ecuestre, escogimos la opción de sólo castillo (8€) porque aunque nos habían recomendado mucho visitar la casa de la magia (Maison de la Magie Robert Houdin) no íbamos a tener tiempo.


Se llega a un patio interior desde el cual se ve todo el interior del castillo con cuatro alas de cuatro épocas y estilos diferentes. Curiosamente volvemos a encontrarnos con una escalera muy parecida a las del castillo de Chambord. En el otro lateral tiene una gran terraza con muy buenas vistas de Blois, la capilla y una torre octogonal.


La visita al interior del castillo estaba bien la verdad. Tenía interiores bien cuidados como la impresionante sala de los estados con un trono para hacerte la foto chorra que a los japoneses les encantó.



Vas pasando por un museo lapidario, muchas salas y dormitorios amuebladas y/o llenos de armaduras, obras de arte, mobiliario… Vale la pena perder un par de horas en esta visita. Y el espectáculo nocturno aun en francés no debe estar mal.



Luego dimos una vuelta por la ciudad de Blois. Bajando y subiendo muchas escaleras fuimos llegando a la catedral de San Luis y a la iglesia de San Nicolás (Sarcozy?), así como la parte vieja de la ciudad medieval. Creo que también es típico dar un paseo en coche de caballos, pero no era el plan. 


No hay mucho que valga la pena para ver, más allá de dar un paseo, así que cogimos el coche y nos dirigimos a La Rochelle.


Llegamos al apartotel que habíamos reservado la noche anterior por Internet. Nos hicieron esperar un poco por que la habitación no estaba preparada. Dejamos las cosas, descansamos un poco y nos fuimos conocer la ciudad costera.



Aparcamos en frente mismo de la oficina de turismo en la Plaza de la Petite Sirene, le Gabut, que está muy bien indicada para llegar con el coche. Por 20 céntimos la chica nos dio unos folletos con toda la información necesaria y un mapa con dos circuitos a pie por la ciudad que nos dispusimos a hacer. 


Parecía muy interesante visitar la isla de Ré con sus marismas, pero pasar el puente con el coche valía 9€ y teníamos suficiente para ver en La Rochelle. Lo dejamos para la próxima.

En el puerto viejo vimos las 2 torres. La Tour de la Chaîne y la de Saint-Nicolas, que dominan la entrada al puerto de La Rochelle, las cuales son sin duda su estampa más característica. Parece que antaño ponían una cadena entre una y otra para obstruir la entrada al puerto.



En el pueblo, muy turístico había bastante gente aprovechando que hacia buen día y mucho ambiente nocturno para ser Francia con muchas tiendas, puestos y cafés. Vimos la playa y nos dimos un paseo siguiendo el circuito recomendado. Quizás un poco largo y no tan interesante para ver como podíamos esperar solo algún edificio de su pasado más próspero.

Como todavía quedaba tiempo para atardecer cogimos el coche y fuimos por la costa descubriendo playas, calitas, y al final el puerto pesquero de La Rochelle donde están todos los barcos que no son de recreo.



Volvimos para hacer las debidas fotos del atardecer y la hora azul. La verdad es que nos costó bastante esta vez llegar de nuevo a la zona del puerto con el coche pero valió la pena. Hicimos las fotos y volvimos al hotel a cenar.





Al día siguiente volvimos desde La Rochelle a Bilbao. Intentamos comer en alguna sidrería en Astigarraga pero como estaban cerradas después de los días de semana santa nos pegamos una carrerita hasta Bilbao para comer el mejor chuletón en el Txakoli Simon. ¡Como dios manda!

Os dejo los enlaces a las siguiente entradas de este diario de viajes a la zona de los Castillos del río Loira en Francia:
Hasta pronto, 

© Iñigo EscalanteWeb I Blog I Facebook I Flickr I 500px | Google +