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miércoles, 17 de agosto de 2011

Día 4 Croacia - Dubrovnik: Crucero, SRD Hill y Nocturnas

Éste era el día que habíamos reservado para ver la isla de Mljet. Hasta habíamos mirado los horarios de los autobuses la noche anterior para bajar al puerto desde el cual salía a las 09:15 el catamarán Nona Ana a la isla, pero por problemas físicos tuvimos que cancelar la visita y tomarnos el día de un modo más tranquilo. Estábamos empezando el viaje y si uno se rompía no iba a ser bueno para el resto del viaje.

 

Empecé bajando de nuevo a la zona debajo de la fortaleza Lovrjenac Fort. Es una especie de mini puerto entre dos torres amuralladas cerca de la entrada de la ciudad. Era una zona con muchas posibilidades y muy tranquila casi sin gente.

Volvimos a entrar en la ciudad por los jardines y cruzamos, como no, el Stradun, la calle principal. Como siempre estaba abarrotado de gente.



 Allí estaba la famosa columna de Orlando custodiando la plaza principal.


Llegamos a la zona del puerto desde la cual salen los cruceros para turistas. Queríamos hacer algo en barco entre islas y que no implicara andar, pero la única opción que encontramos  fue un crucero panorámico de una hora por la bahía de Dubrovnik. Nos costó 10€, que la verdad no me pareció caro. 


Justo salía en 5 minutos, así que subimos y cogí sitio para poder sacar fotos del lado de la ciudad. Fuimos bordeando lentamente la muralla que habíamos visitado por las alturas un par de días antes. 



Vimos de frente los Buza o agujeros que están extramuros de la ciudad dando al mar. Según la guía era una de las mejores opciones para tomar una copa tranquilo mirando al mar y hasta puedes bañarte. 



Coincidimos navegando con una excursión de Kayak en el mar, otra buena opción para pasar el día.


Ya el barco entro mas en alta mar y navegó hacia las cercanías de la isla de Lokrum la cual pudimos ver de cerca.


Por fin, a la vuelta tuve suerte y el barco se acercó a la zona de playas de Dubrovnik y pude ver el sitio que estaba buscando hacia días y no encontraba para hacer las nocturnas que quería de Dubrovnik.

Llegamos de vuelta al puerto. La verdad que en ningún momento nos pidieron el ticket y casi estuvimos por volver al atardecer y hacer otra vez el crucero, pero yo iba a estar sacando fotos así que nones.


Nos acercamos a la zona que acababa de localizar para realizar las fotos de la noche.


Acabamos comiendo al ladito en un restaurante con unas vistas inmejorables del puerto y de la ciudad de Dubrovnik, no muy caro, al aire libre y no con mucha gente. 


Volvimos a cruzar la Stradum y nos fuimos a casa a echar la siesta que mi acompañante necesitaba descansar y suficiente esfuerzo estaba haciendo.


Por la tarde queríamos subir a la SRD Hill, es decir, el sitio en lo alto de Dubrovnik al que sube al famoso cable car o funicular. Creo que valía 80 Kunas, es decir, más de 11€ por persona. Así que decidí ir hasta allí en coche y estar más libre de horas y sobre todo para hacer las fotos panorámicas.


Nuestra casera nos advirtió que tuviéramos mucho cuidado con salir del camino para hacer las fotos. Aquella zona estaba desmilitarizada y allí habían ocurrido muchos combates durante la guerra. Habían puesto muchas minas y según ella nadie podía estar seguro de si las habían quitado todas. Que acojone, porque lo decía muy seria y preocupada. A ver quién es el guapo que saca fotos ahora, me dije.


Puse el GPS localizando el lugar como pude y fuimos para allí. Tras parar varias veces en el arcén de la carretera principal en los sitios  donde se podían aprovechar las vistas y hacer alguna foto llegamos a la terraza panorámica. 


Vimos al pasar muchos monumentos militares conmemorativos a los muertos y caídos en la zona. Una pena las guerras, que triste que seamos así. 


Las vistas eran espectaculares pero el cable del funicular quedaba en medio. Aun así conseguimos la foto. Por cierto que se llega a la misma terraza y restaurante que la gente que haya subido en el cable car. Así que si tenéis coche no os lo penséis y subid en coche.



Se nos iba haciendo la hora del atardecer, así que decidí ir bajando a la ciudad y visitar la zona del puerto de Gruz en coche ya que no la habíamos visitado. Nos recordó a Génova, pero callejeando nos empezamos a encontrar calles cerradas y nos tuvimos que dar la vuelta.

No es fácil encontrar sitio para aparcar cerca de la ciudad vieja y además es carísimo, así que decidimos dejar el coche en casa e ir andando. En cosa de 10 minutos y con un helado de por medio ya estaba en las rocas con el trípode preparándome para el atardecer. 

No había probado mucho hasta ese momento el filtro Singh-Ray degradado inverso, así que lo saqué y me empecé a enamorar por momentos.


Por la mañana había encontrado entre las rocas un sitio muy chulo con un árbol blanco precioso para un primer plano pero de noche no me funciona. Así que me pongo a tirar flashazos para levantar el primer plano pero ni aun así. Las temperaturas de color son muy diferentes no me he llevado los filtros del flash. ¡Cachis las mar!


Decidimos no cenar en el mismo restaurante del mediodía aunque era la opción más fácil y cercana y nos vamos a cenar al centro. Elegimos una pizzería en la que la camarera era majísima y la verdad es que cenamos muy bien. Como siempre raciones más grandes de las que podemos comer.

Poco a poco vamos despidiéndonos de Dubrovnik y de su magnífica y tranquila noche, igual que cuando la conocimos por primera vez.

Una preciosa ciudad que bien tiene ganado el nombre de perla del Adriático.

lunes, 15 de agosto de 2011

Día 3 – Montenegro: Bahía de Kotor y Sveti Stefan

Después de desayunar en la terraza de nuestra habitación salimos con un nuevo y estupendo día de Dubrovnik dirección Montenegro. Como es la primera vez que pasaba de día por la zona voy buscando sitios para parar por la costa y hacer alguna foto de la ciudad desde una zona elevada. Algo encontramos y acabo parando en un arcén aunque pero está complicado parar y  que no haya árboles en medio.


Tras un poco menos de una hora de carretera hacia el sur pasamos la aduana de Croacia. Ni nos miran el pasaporte. Justo antes de la aduana de Montenegro hay mucha gente que mientras estás en la cola con el coche se ofrecen a cambiarte de moneda Croata a €uros, pero como semos Europennes no nos hace falta, que ya los llevamos de casa y aun no nos ha dado tiempo a gastarlos. En la aduana de Montenegro si nos piden los pasaportes y los papeles de la maquina (coche en italiano) y nos lo sellan sin mayor novedad. Sumamos un nuevo sello al pasaporte. Yuhu¡

Vamos conduciendo todo el rato por la costa aunque no hay gran cosa que ir viendo ni de paisaje ni por los pueblos que cruzamos. Podrían estar en cualquier país. Entramos por fin por la carretera del fiordo y las vistas empiezan por fin a ser espectaculares. La luz, el azul del cielo, los colores verdes y turquesas del agua nos convencen para que, cuando tras parar a hacer unas fotos vemos a lo lejos el ferry para pasar a la otra orilla, prefiramos seguir la ruta panorámica bordeando toda la bahía e ir disfrutar de las vistas y de un paisaje tan peculiar como hermoso.


De tan bonito que es, lo bueno que hace, el color del agua y que cada kilómetro hay una cala con gente bañándose decidimos no ser menos y parar a pegarnos un baño en una calita de un pueblo que creo que se llamaba Risan. Sienta genial pero de nuevo darse cuenta de que las playas son de roca, vamos preparados con sandalias de rio y que el agua está un poco fresca.


Mas adelante, cerca de Perast vemos dos islas en medio del lago, una es un monasterio.


Llegamos a Kotor. Lo primero que vemos es la muralla subiendo la montaña que te preguntas como la construyeron ahí arriba y quien va a venir a atacarles por ahí.

Hay muchísimos yates aparcados y tiene una pinta de Porto Banus.


Esta complicado  aparcar pero pasamos de largo la entrada y como a 5 minutos conseguimos aparcar en una zona sin tarifa de pago.


Entramos a la ciudadela de Kotor por la puerta principal en la cual hay un quiosco de información turística donde le pedimos a la chica un plano de la ciudad y alguna explicación.

Entramos por la puerta medieval y ya de primeras nos parece un pueblo medieval bastante bonito.

Nos dirigimos siguiendo el mapa hacia la catedral, que era el primer punto que nos había recomendado la chica de turismo y decidimos entrar. La entrada son 3€ y el chico de la entrada sabia que el Athletic jugaba este año en la copa de Europa. Nos decía todo el rato “Katredala” que no sabía si es que sabía decir catedral en euskera o que se refería al campo de San Mames, o sea, La catedral del futbol. El interior no vale mucho la pena pero tiene un museo de arte sacro y una vista del pueblo desde la fachada.



Seguimos de paseo por las calles del pueblo según el mapa. La verdad es que tiene cierto encanto medieval y esta bien conservado y cuidado. Nada especial pero vale la pena.

Llegamos a la plaza de San Lucas donde hay otras dos iglesias importantes a visitar. Creo que en vez de cristianas eran serbio ortodoxas. La grande es la de San Nicolás, muy corriente. En la de San Lucas que es tipo ermita había un cura ortodoxo en la entrada con pinta de majo pero que quiere la propina. Al menos es una iglesia distinta.


Seguimos dando vueltas por el pueblo siguiendo los puntos marcados por el mapa. 


Tras varias vueltas y varias fotos urbanas ...


... decidimos comer una terraza en la plaza de San Lucas. Montenegro es barato para comer y te ponen unas raciones muy grandes. Pedimos una carrilada mixta de carne y otra de marisco. Riquísimas las dos.


Una anécdota fotográfica, mientras comíamos aparecieron dos personajes. Uno iba de fotógrafo y otro le ponía una escalera. Estuvieron más de 2 horas para sacar una foto a una inscripción a una lapida en la fachada de la iglesia. Con ayudante, escalera, tripode, súper tele. No parecía que fuera para tanto, pero ya sabemos cada uno, como somos los fotógrafos cuando nos empeñamos en una foto.


 Nuestra idea era subir a lo alto de la muralla que protege la fortaleza de Kotor. Si no hasta arriba del todo que es una mas o menos una hora, si queríamos haber subido hasta la mitad que esta la iglesia de nuestra Señora de los Remedios para tener unas vistas impresionantes de la bahía de Kotor, pero mi acompañante andaba algo mal y no pudo ser esta vez. 


Antes de continuar el viaje nos detuvimos en una pastelería para comprar algo para desayunar el día siguiente y seguimos camino dirección Budva.

Como no teníamos mapas de carreteras de Montenegro en el GPS, ni tampoco en papel, astutamente compramos una postal con el mapa del país y así nos pudimos guiar y poder corregir algún error que casi cometo en un cruce cerca del aeropuerto.

A la ida pasamos por un túnel que aunque nos dejaba sin vistas nos permitía ahorrar bastante tiempo y vuelta. Ya por la costa como las vistas eran muy sugerentes intentaba parar donde podía con el coche para sacar alguna foto de la costa.


Según llegábamos a Budva, no parecía gran cosa para visitar, si acaso como Benidorm y como no estaba para nada bien marcado, nos lo pasamos sin ver nada.

Resulta que habíamos visto en postales que había una isla de pescadores muy bonita  fortificada a la que se accedía por un puente. No quedaba lejos y por lo menos quería tirar una foto y visitar el pueblo que se llamaba Sveti Stefan. Muy pasado Budva encontramos el mirador para hacer la foto. Había un tremendo contraluz y con las nubes que había a veces se el pueblo se iluminaba y a veces quedaba en sombra. Como vimos una playa a cada lado decidimos bajar y pegarnos un baño.

La playa como todas de esta costa en vez de arena era de piedras pequeñas y el agua un poco fría, pero una vez dentro estaba perfecta. Mientras nos secábamos el bañador fuimos andando hacia la entrada del pueblo y cual fue nuestra sorpresa cuando vimos a 5 personas de seguridad y una recepcionista a la entrada del puente de entrada a la isla y nos dijeron que no se podía pasar. 



Resulta que la isla y los alrededores es un complejo hotelero privado de lujo desde 1950. De hecho, toda la zona era privada, pero tenía unos caminos de acceso público para pasemos envidia el resto de mortales.


Dimos un pequeño paseo a ver si aparecía algún famoso tipo George Clooney o Brad Pitt pero creo que debieron llegar en un helicóptero mientras hacia unas fotos y no llegué a verles. Lástima.

Volvimos por la carretera para ver Budva que nos habíamos pasado sin querer a la venida pero de nuevo no estaba indicado y no parecía mas que un Benidorm. Como se nos hacia tarde decidimos volver para llegar al atardecer de Dubrovnik y no conducir muy de noche.

Esta vez, a la vuelta sí que fuimos por la costa y si que cogimos el ferry entre Lepetani y Kamenari. Nos costó unos 4€. Muy barato para ser nuestra primera experiencia en ferry con el coche de este viaje y además en un fiordo. El año anterior nos pasó parecido en Canadá en el fiordo de la zona de Saguenay. Solo que aquella vez el ferry era la continuación de la carretera, que era gratis y que luego vimos ballenas. 


Seguimos conduciendo y volvimos a pasar rápidamente y sin chequeo ninguno por las dos aduanas.


Había una luz roja espectacular de atardecer en el cielo y ya casi no llegábamos a sacar el atardecer con las luces del Dubrovnik nocturno. Bueno, algo sí que conseguí sacar desde las alturas desde uno de los arcenes de la carretera jugándome un poco la vida entre los árboles.


Ya entrados en Dubrovnik y pasada la hora azul intenté buscar un sitio con el coche desde el que sacar la isla de Dubrovnik desde el nivel del mar, pero entre que no había sitio para aparcar, que no se veía nada de noche y que no conocía la zona tuvimos que desistir.

Cenamos y fuimos para la habitación que habíamos tenido un buen día de carretera y estábamos cansados. Al día siguiente queríamos ir al visitar el parque natural de la isla de Mljet y había que madrugar.

viernes, 12 de agosto de 2011

Día 2 – Casco viejo de Dubrovnik

Nos levantamos y desayunamos muy a gusto en la terraza de nuestra Sobe. Así es como se llaman en Croacia a las casas con habitaciones de alquiler. Como tenemos cocina y el día anterior hemos comprado en un súper de todo para desayunar, lo preparamos rápido y disfrutamos de un espléndido día de sol en nuestra terracita particular. Zumo, croissant calientes, cola-cao, etc. todo lujo.


Salimos a la calle y por fin vemos Dubrovnik de día y además soleado y despejado. En la plaza debajo de casa parece estar todo Dubrovnik de la gente que hay y aún no son ni las 10 de la mañana. Está claro que hasta aquí llegan todos los autobuses de la ciudad, turistas, etc. y que es desde donde salen todas las excursiones a los alrededores.

Aprovechamos para pasar por la oficina de turismo que está en la misma plaza. Pedimos un mapa de la ciudad para saber movernos, preguntamos por los horarios de los monumentos y cogemos  información de los alrededores que queremos ver los primeros días de viaje. No nos ayudan mucho, pero conseguimos algo de información para empezar el viaje y sobre toda la visita a la ciudad.

Antes de entrar por la puerta de Pljet bajamos al jardín de la muralla. Por ahí se llega a una playita de rocas desde donde vemos como salen excursiones en kayak. Me meto por un caminito y aparezco en un mini puerto muy fotogénico. Los colores del agua son espectaculares tal y como como había leído y visto. Parece que se debe a que como el fondo es de roca y no de arena, el agua está más limpia, transparente y cristalina. Todo un espectáculo de color que mi polarizador recoge.


Volvemos y por fin pasamos por la entrada de la puerta de Pljet. En la rampa de entrada hay músicos tocando canciones clásicas con unas cucharas y unas botellas, que por cierto también estaban la noche anterior. Deben ganar una pasta a lo largo del día. Otros curramos el resto del año para poder ir, algo hacemos mal.

Pasamos por el arco de entrada y nos saluda Dubrovnik en estado puro empezando por la fuente de Onofrio, sorprendentemente aún hay más gente dentro de la ciudad que la que había fuera. Esta todo a reventar y ya empieza a pegar bien el sol.


Lo primero que hacemos es cambiar algo de moneda local. Cuidado, por que hay oficinas de cambio con una conversión que de primeras parece más ventajosa pero lo que hacen es cobrarte luego comisión. Así que depende de cuánto dinero vas a cambiar te vale la pena mas las unas o las otras.

Vamos paseando por la calle principal llamada Placa-Stradum.


Además de las bonitas tiendas por toda la Stradum, son muy prometedoras las callejuelas a ambos lados. Sobre todo para comer y para perderse. Es curioso ver cómo como en la calle principal solo hay un poco de sombra en un lateral y todo el mundo va por ahí. Esto me ayuda a hacer fotos sin tanta gente desde el lado que hace sol, claro.

En una de las callejuelas a mano izquierda encontramos el Museo fotográfico de la guerra. Lo ponen muy bien en la guía y como fotógrafo aficionado me sabe mal no entrar. Pagamos la entrada y la chica nos da un archivador en castellano con la explicación de todas las fotos. Vaya, se agradece y mucho. De todas formas, todas las fotos al lado tienen una explicación en inglés. Of course, you should have to speak English my friend.


Hay varias plantas. Son varias colecciones de fotos de zonas de guerra o militares, como dice el nombre del museo. Algunas muy duras y hablan mucho sobre de la miseria humana. Te hacen recordar que el siglo pasado hubo dos guerras mundiales y que a veces nos hacemos cosas inhumanas.

En una de las salas de la última planta hay un video con fotos y también sonido que es bastante más fuerte y sobrecogedor aún por las historias que cuenta. Pasar una guerra es lo más horrible que le puede pasar a un país y a sus gentes. Sobrecogedor.

Salimos, volvemos a la calle principal y llegamos hasta el final de la Stradum. Nos encontramos con la plaza de la iglesia Svetog Vlaha o sea de San Blas. Como es domingo están en misa. A un lado en la plaza esta la mini fuente de Onofrio, la Columna de Orlando, el palacio Sponza. 


El reloj de la plaza es muy interesante y tiene tecnología casi digital. Muestra el estado del sol y de la luna y arriba en el campanario hay dos estatuas que golpean la campana a las horas en punto.


Nos metemos por un arco debajo de la Torre del reloj y aparecemos en el puerto. Por todos lados hay puestos vendiendo excursiones de día a las islas cercanas, tours con barco con bajos de cristal por los alrededores, ferries, a Lokrum, etc. Realmente todo es un puerto deportivo, lleno de yates y casi toda la bahía está llena de casitas que dan a la costa donde se puede ver la cercana isla de Lokrum.


Volvemos a entrar a la plaza, pasamos la pequeña fuente de Onofrio y cuando llego en frente del Palacio del Rector o Rectoral me cuelo en el interior aprovechando que unas turistas van al baño. Hago unas fotos piratonas y me salgo porque van a cerrar. Fuera hay un gatito muy majo dormido al que le hago alguna foto.

Seguimos caminando y llegamos a la catedral Rkt. Crkva Gospe Velike, o sea de la Asunción de la Virgen. No  hay mucho que ver. Seguramente por que estarán reconstruidas hace poco y serian destruidas como casi toda la ciudad.

Llega la hora de comer. La señora de la casa nos había recomendado un restaurante que parece barato pero decidimos mirar un poco más. Vale, la verdad es que soy rarito para comer y desespero a mi mujer. Al final en uno que no nos parece muy mal, mientras estudiábamos el menú se nos acerca el camarero y nos pregunta de donde somos. Empieza la típica historia… pero de repente, además de decirnos la alineación del Athletic, nos empieza a hablar en Euskera. Parece majo, la comida nos gusta y no parece caro para la zona, así que nos quedamos. La verdad es que comimos bien y a gusto y el tío amabilísimo no paraba de decir todo el rato Eskerrik asko.

Subimos unas escaleras y llegamos a la iglesia de San Ignacio.

Seguimos por la ciudad bajo un sol de justicia por callejuelas. Hace mucho sol así volvemos a echar siesta en casa que hay que cuidar a mi acompañante. Desandamos todo el camino por la sombra de la Stradum y en 5 minutos estamos en la habitación.


Ya por la tarde, las murallas se pueden visitar hasta las 7 según la oficina de turismo y los chicos de la entrada. Así que aprovechamos para llegar un poco antes de que nos cierren y así hacer la visita panorámica con la mejor luz de atardecer posible desde las murallas que rodean toda la ciudad viaja de Dubrovnik.


Desde lo alto de las murallas podréis ver todo el interior de la ciudad con sus típicas casas blancas con tejados naranjas. Por el exterior de las murallas tendréis el mar y la costa o la montaña que cae sobre Dubrovnik. Se aprecia bien desde las partes altas como está casi toda la ciudad reconstruida nueva menos algunas zonas.

Es curioso ver que por las murallas tan estrechas, con escalones haya tanta gente con niños y carritos. Por cierto, se tarda un poco más de una hora en dar la vuelta completa a paso fotográfico. En alguna zona aun no reconstruida habia niños jugando y recordaba un poco a las fotos del museo de la mañana.


Nos cierran y vamos a ver atardecer en el puerto, elegimos unos bancos debajo del faro mirando a la bahía y a la isla de isla de Lokrum.


Volvemos a la ciudad en la hora azul y aprovecho para realizar algunas nocturnas pero ya se me ha ido la luz buena. Por cierto, en ningún otro sitio he visto tantos fotógrafos y tanta gente con trípode como en esta ciudad y habla de todos los días que estuve.

 
Buscamos para cenar en las callejuelas. Ya es tarde, así que vamos a una pizzería recomendada por la guía, una buena cerveza y parece que acertamos.


Como la ciudad sigue llena de gente y de vida realizo algunas últimas nocturnas, aunque ya sin hora azul, no quedan mal así que vuelta para casa que está al ladito.

Al día siguiente iremos a visitar Montenegro. Otro país más para el sello del pasaporte. Este viaje nos vamos a hinchar.


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