viernes, 4 de octubre de 2013

Selva Negra Dia 2, Alemania: Heidelberg

Bienvenidos viajeros y fotógrafos, 

Continúo con este diario de viaje rápido de nuestro tour de este verano por Alemania para conocer la zona de la Selva Negra en le que aprovechamos también para visitar Suiza, Austria, y el principado de Lichtenstein.


Os pongo enlaces a las entradas anteriores por si acabáis de llegar: 

Empezamos, 

Seguimos en el hotel de Sttutgart, hoy nos toca ir a visitar Heidelberg, seguramente una de las ciudades que encarna el rostro más romántico de Alemania. 

Salimos en la furgoneta y llegamos en poco mas de una hora y cuarto. Heidelberg es una ciudad situada en el valle del río Neckar en el noroeste de Baden-Wurtemberg (Alemania). Es famosa por su centro histórico con el castillo de Heidelberg y la universidad más antigua del país, por lo que es un importante destino turístico.

Intentando buscar la oficina de turismo con el GPS acabamos en la otra orilla del pueblo. No llegamos a encontrarla o estaba cerrada :O pero las vistas fueron una buena bienvenida. Además conseguimos aparcar sin tener que pagar lo cual es todo un logro. y a apenas 200 m. del centro.



Hemos aparcado justo al lado del puente que lleva al casco urbano así que aprovechamos para recorrerlo y acércanos al centro de la ciudad. El verdadero nombre de este puente antiguo es Carl-Theodor-Brücke («puente de Carl Theodor» o Alte Brücke (El puente de Carlos Teodoro/Puente viejo), denominado así en honor al Príncipe Elector Carl Theodor, quien lo construyó antes de 1786 en el mismo lugar donde hubo otros puentes desde 1248, por lo que se lo conoce como «el puente antiguo de Heidelberg».

Este puente de piedra con su remarcable puerta, que antiguamente formaba parte de las muralla de la ciudad, ha sido siempre uno de los símbolos de Heidelberg. Erigida entre 1786 y 1788 bajo el príncipe elector Carlos Teodoro. Las estatuas de Carlos Teodoro y Palas Atenea dominan el panorama del puente. La Puerta del Puente existe desde la Edad Media.

Parece que es costumbre entre los turistas meter la cabeza en esta especie de gato y todo el mundo se saca la foto.


Al ir con niñas se nos hace pronto la hora de comer muy cerca de la plaza del mercado que se encuentra entre la catedral y el ayuntamiento, o Marktplatz. Se trata de una de las más antiguas plazas de la ciudad y está encuadrada entre el Ayuntamiento al este y la Iglesia del Espíritu Santo (Heiliggeistkirche) al oeste. En medio de la plaza se encuentra la fuente de Hércules que fue erigida entre 1706 y 1709 y que hace referencia a los enormes esfuerzos que costó a la población la reconstrucción de la ciudad tras la Guerra de los treinta años. En el Ayuntamiento se encuentra un punto de información turística en el que se pueden adquirir billetes para un recorrido guiado por la ciudad o la tarjeta HeidelbergBeWelcomeCARD y cualquier otra información sobre Heidelberg.



A un lado de la catedral empieza una de las calles comerciales más importantes de esta población aprovechamos a tomar un helado y hacer alguna comprita. El centro histórico de Heidelberg está bien conservado y consiste principalmente en una gran zona peatonal en donde se encuentran varias iglesias, como la Heiliggeistkirche («iglesia del Espíritu Santo»), y muchos edificios de estilo barroco. Aquí también se halla el centro de la Universidad de Heidelberg con su biblioteca y el Studentenkarzer («prisión de estudiantes»), al lado de tiendas y bares.



Decidimos ir a visitar el castillo y para eso tenemos que coger el funicular o Bergbahn que sube a las alturas. En su tramo bajo este funicular se considera el más moderno de Alemania y su tramo alto disfruta del prestigio de ser el funicular eléctrico más antiguo del mundo. El viaje se extiende desde el Mecado de Granos (Kornmarkt) al castillo y continúa hasta la estación de Molkenkur para llegar finalmente al punto más alto de Heidelberg “Königstuhl” (“Silla del Rey”). Allí se puede elegir entre numerosas sendas de montaña que ofrecen una maravillosa vista sobre Heidelberg. Los vagones del funicular funcionan regularmente todo el año y los billetes se pueden adquirir en las estaciones. 

Solo por las vistas panorámicas ya merece la pena. Las ruinas del castillo dominan majestuosas la ciudad rodeada de bosques.






Aqui podeis ver la La Iglesia del Espíritu Santo o Heiliggeistkirche, al lado de la Marktplatz. Esta iglesia fue edificada en 1400 por Ruperto I, el único Elector Palatino que también fue rey, como colegiata y lugar de enterramiento noble. De esta iglesia con planta basilical destacan sus galerías elevadas en las que antiguamente estaba alojada la Biblioteca Palatina como biblioteca en cadena hasta que fue secuestrada al Vaticano durante la Guerra de los Treinta Años. Hoy en día la Iglesia del Espíritu Santo es la principal iglesia evangélica de la ciudad y atrae a numerosos visitantes con sus conciertos y servicios religiosos.





El castillo de Heidelberg (Heidelberger Schloss) no sólo es el lugar más destacado de la ciudad, sino la ruina más famosa de Alemania. Consta de varios edificios, incluido la Dicker Turm («torre gorda») que fue explosionada y el jardín desde donde se tiene una magnífica vista sobre el valle y la urbe. 

Erigido sobre una fortificación medieval encima del casco histórico. Aquí residieron los príncipes electores del Palatinado Electoral de la dinastía de Wittelsbach durante más de cuatro siglos. En 1693, durante la Guerra de los Nueve Anos, el castillo y sus torres resultaron destruidos. Las ruinas se convirtieron en el símbolo de la época del romanricismo en Alemania.

El billete para el castillo incluye el viaje con el funicular del la estación Kornmarkt hasta el castillo y de vuelta así como la entrada al Museo Farmacéutico Alemán (véase en Museos).

Este billete se puede adquirir en el punto de información turística en la estación central, en el Ayuntamiento o en la estación del funicular.

El castillo está en plena reconstrucción pero se puede visitar pagando. Por fuera está bastante dañado de la guerra y varias zonas han sido abandonadas pero tuvo que ser un gran castillo en sus tiempos. No es un castillito vamos. 




Esta es la portada de la entrada principal donde empieza la visita de pago.




Me pareció muy curioso ver como esta torre conocida como la Dicker Turm («torre gorda») con unos muros de varios metros de anchura se había desmoronado. Posiblemente por no soportar el peso de tanta piedra o por un bombazo en la guerra.




Volvimos a bajar a la ciudad y seguir paseando por el centro. El antiguo mercado de abastos, Kornmarkt (El Mercado de Granos) está presidido por una imagen de la Virgen del siglo XVIII en una marcada actitud de autoridad. 




Seguimos visitando catedrales, calles y tiendas. Se nos hizo hora de volver, así que volvimos a pasar el puente y coger el coche de vuelta a casa no sin antes hacer unas fotos de despedida con mejor luz que a la mañana.



Desde la otra orilla al otro lado del puente se puede fotografiar los edificios más característicos de esta coqueta ciudad.







En la siguiente entrada, posiblemente para ir mas rápido, uniré los 2 días de visita siguientes el Día 3 donde visitamos el Lago Mummelsee camino a Baden-Baden y una de las etapas importantes en la zona de la Selva Negra, Triberg.

Hasta pronto.

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