lunes, 15 de agosto de 2011

Día 3 – Montenegro: Bahía de Kotor y Sveti Stefan

Después de desayunar en la terraza de nuestra habitación salimos con un nuevo y estupendo día de Dubrovnik dirección Montenegro. Como es la primera vez que pasaba de día por la zona voy buscando sitios para parar por la costa y hacer alguna foto de la ciudad desde una zona elevada. Algo encontramos y acabo parando en un arcén aunque pero está complicado parar y  que no haya árboles en medio.


Tras un poco menos de una hora de carretera hacia el sur pasamos la aduana de Croacia. Ni nos miran el pasaporte. Justo antes de la aduana de Montenegro hay mucha gente que mientras estás en la cola con el coche se ofrecen a cambiarte de moneda Croata a €uros, pero como semos Europennes no nos hace falta, que ya los llevamos de casa y aun no nos ha dado tiempo a gastarlos. En la aduana de Montenegro si nos piden los pasaportes y los papeles de la maquina (coche en italiano) y nos lo sellan sin mayor novedad. Sumamos un nuevo sello al pasaporte. Yuhu¡

Vamos conduciendo todo el rato por la costa aunque no hay gran cosa que ir viendo ni de paisaje ni por los pueblos que cruzamos. Podrían estar en cualquier país. Entramos por fin por la carretera del fiordo y las vistas empiezan por fin a ser espectaculares. La luz, el azul del cielo, los colores verdes y turquesas del agua nos convencen para que, cuando tras parar a hacer unas fotos vemos a lo lejos el ferry para pasar a la otra orilla, prefiramos seguir la ruta panorámica bordeando toda la bahía e ir disfrutar de las vistas y de un paisaje tan peculiar como hermoso.


De tan bonito que es, lo bueno que hace, el color del agua y que cada kilómetro hay una cala con gente bañándose decidimos no ser menos y parar a pegarnos un baño en una calita de un pueblo que creo que se llamaba Risan. Sienta genial pero de nuevo darse cuenta de que las playas son de roca, vamos preparados con sandalias de rio y que el agua está un poco fresca.


Mas adelante, cerca de Perast vemos dos islas en medio del lago, una es un monasterio.


Llegamos a Kotor. Lo primero que vemos es la muralla subiendo la montaña que te preguntas como la construyeron ahí arriba y quien va a venir a atacarles por ahí.

Hay muchísimos yates aparcados y tiene una pinta de Porto Banus.


Esta complicado  aparcar pero pasamos de largo la entrada y como a 5 minutos conseguimos aparcar en una zona sin tarifa de pago.


Entramos a la ciudadela de Kotor por la puerta principal en la cual hay un quiosco de información turística donde le pedimos a la chica un plano de la ciudad y alguna explicación.

Entramos por la puerta medieval y ya de primeras nos parece un pueblo medieval bastante bonito.

Nos dirigimos siguiendo el mapa hacia la catedral, que era el primer punto que nos había recomendado la chica de turismo y decidimos entrar. La entrada son 3€ y el chico de la entrada sabia que el Athletic jugaba este año en la copa de Europa. Nos decía todo el rato “Katredala” que no sabía si es que sabía decir catedral en euskera o que se refería al campo de San Mames, o sea, La catedral del futbol. El interior no vale mucho la pena pero tiene un museo de arte sacro y una vista del pueblo desde la fachada.



Seguimos de paseo por las calles del pueblo según el mapa. La verdad es que tiene cierto encanto medieval y esta bien conservado y cuidado. Nada especial pero vale la pena.

Llegamos a la plaza de San Lucas donde hay otras dos iglesias importantes a visitar. Creo que en vez de cristianas eran serbio ortodoxas. La grande es la de San Nicolás, muy corriente. En la de San Lucas que es tipo ermita había un cura ortodoxo en la entrada con pinta de majo pero que quiere la propina. Al menos es una iglesia distinta.


Seguimos dando vueltas por el pueblo siguiendo los puntos marcados por el mapa. 


Tras varias vueltas y varias fotos urbanas ...


... decidimos comer una terraza en la plaza de San Lucas. Montenegro es barato para comer y te ponen unas raciones muy grandes. Pedimos una carrilada mixta de carne y otra de marisco. Riquísimas las dos.


Una anécdota fotográfica, mientras comíamos aparecieron dos personajes. Uno iba de fotógrafo y otro le ponía una escalera. Estuvieron más de 2 horas para sacar una foto a una inscripción a una lapida en la fachada de la iglesia. Con ayudante, escalera, tripode, súper tele. No parecía que fuera para tanto, pero ya sabemos cada uno, como somos los fotógrafos cuando nos empeñamos en una foto.


 Nuestra idea era subir a lo alto de la muralla que protege la fortaleza de Kotor. Si no hasta arriba del todo que es una mas o menos una hora, si queríamos haber subido hasta la mitad que esta la iglesia de nuestra Señora de los Remedios para tener unas vistas impresionantes de la bahía de Kotor, pero mi acompañante andaba algo mal y no pudo ser esta vez. 


Antes de continuar el viaje nos detuvimos en una pastelería para comprar algo para desayunar el día siguiente y seguimos camino dirección Budva.

Como no teníamos mapas de carreteras de Montenegro en el GPS, ni tampoco en papel, astutamente compramos una postal con el mapa del país y así nos pudimos guiar y poder corregir algún error que casi cometo en un cruce cerca del aeropuerto.

A la ida pasamos por un túnel que aunque nos dejaba sin vistas nos permitía ahorrar bastante tiempo y vuelta. Ya por la costa como las vistas eran muy sugerentes intentaba parar donde podía con el coche para sacar alguna foto de la costa.


Según llegábamos a Budva, no parecía gran cosa para visitar, si acaso como Benidorm y como no estaba para nada bien marcado, nos lo pasamos sin ver nada.

Resulta que habíamos visto en postales que había una isla de pescadores muy bonita  fortificada a la que se accedía por un puente. No quedaba lejos y por lo menos quería tirar una foto y visitar el pueblo que se llamaba Sveti Stefan. Muy pasado Budva encontramos el mirador para hacer la foto. Había un tremendo contraluz y con las nubes que había a veces se el pueblo se iluminaba y a veces quedaba en sombra. Como vimos una playa a cada lado decidimos bajar y pegarnos un baño.

La playa como todas de esta costa en vez de arena era de piedras pequeñas y el agua un poco fría, pero una vez dentro estaba perfecta. Mientras nos secábamos el bañador fuimos andando hacia la entrada del pueblo y cual fue nuestra sorpresa cuando vimos a 5 personas de seguridad y una recepcionista a la entrada del puente de entrada a la isla y nos dijeron que no se podía pasar. 



Resulta que la isla y los alrededores es un complejo hotelero privado de lujo desde 1950. De hecho, toda la zona era privada, pero tenía unos caminos de acceso público para pasemos envidia el resto de mortales.


Dimos un pequeño paseo a ver si aparecía algún famoso tipo George Clooney o Brad Pitt pero creo que debieron llegar en un helicóptero mientras hacia unas fotos y no llegué a verles. Lástima.

Volvimos por la carretera para ver Budva que nos habíamos pasado sin querer a la venida pero de nuevo no estaba indicado y no parecía mas que un Benidorm. Como se nos hacia tarde decidimos volver para llegar al atardecer de Dubrovnik y no conducir muy de noche.

Esta vez, a la vuelta sí que fuimos por la costa y si que cogimos el ferry entre Lepetani y Kamenari. Nos costó unos 4€. Muy barato para ser nuestra primera experiencia en ferry con el coche de este viaje y además en un fiordo. El año anterior nos pasó parecido en Canadá en el fiordo de la zona de Saguenay. Solo que aquella vez el ferry era la continuación de la carretera, que era gratis y que luego vimos ballenas. 


Seguimos conduciendo y volvimos a pasar rápidamente y sin chequeo ninguno por las dos aduanas.


Había una luz roja espectacular de atardecer en el cielo y ya casi no llegábamos a sacar el atardecer con las luces del Dubrovnik nocturno. Bueno, algo sí que conseguí sacar desde las alturas desde uno de los arcenes de la carretera jugándome un poco la vida entre los árboles.


Ya entrados en Dubrovnik y pasada la hora azul intenté buscar un sitio con el coche desde el que sacar la isla de Dubrovnik desde el nivel del mar, pero entre que no había sitio para aparcar, que no se veía nada de noche y que no conocía la zona tuvimos que desistir.

Cenamos y fuimos para la habitación que habíamos tenido un buen día de carretera y estábamos cansados. Al día siguiente queríamos ir al visitar el parque natural de la isla de Mljet y había que madrugar.