viernes, 12 de agosto de 2011

Día 2 – Casco viejo de Dubrovnik

Nos levantamos y desayunamos muy a gusto en la terraza de nuestra Sobe. Así es como se llaman en Croacia a las casas con habitaciones de alquiler. Como tenemos cocina y el día anterior hemos comprado en un súper de todo para desayunar, lo preparamos rápido y disfrutamos de un espléndido día de sol en nuestra terracita particular. Zumo, croissant calientes, cola-cao, etc. todo lujo.


Salimos a la calle y por fin vemos Dubrovnik de día y además soleado y despejado. En la plaza debajo de casa parece estar todo Dubrovnik de la gente que hay y aún no son ni las 10 de la mañana. Está claro que hasta aquí llegan todos los autobuses de la ciudad, turistas, etc. y que es desde donde salen todas las excursiones a los alrededores.

Aprovechamos para pasar por la oficina de turismo que está en la misma plaza. Pedimos un mapa de la ciudad para saber movernos, preguntamos por los horarios de los monumentos y cogemos  información de los alrededores que queremos ver los primeros días de viaje. No nos ayudan mucho, pero conseguimos algo de información para empezar el viaje y sobre toda la visita a la ciudad.

Antes de entrar por la puerta de Pljet bajamos al jardín de la muralla. Por ahí se llega a una playita de rocas desde donde vemos como salen excursiones en kayak. Me meto por un caminito y aparezco en un mini puerto muy fotogénico. Los colores del agua son espectaculares tal y como como había leído y visto. Parece que se debe a que como el fondo es de roca y no de arena, el agua está más limpia, transparente y cristalina. Todo un espectáculo de color que mi polarizador recoge.


Volvemos y por fin pasamos por la entrada de la puerta de Pljet. En la rampa de entrada hay músicos tocando canciones clásicas con unas cucharas y unas botellas, que por cierto también estaban la noche anterior. Deben ganar una pasta a lo largo del día. Otros curramos el resto del año para poder ir, algo hacemos mal.

Pasamos por el arco de entrada y nos saluda Dubrovnik en estado puro empezando por la fuente de Onofrio, sorprendentemente aún hay más gente dentro de la ciudad que la que había fuera. Esta todo a reventar y ya empieza a pegar bien el sol.


Lo primero que hacemos es cambiar algo de moneda local. Cuidado, por que hay oficinas de cambio con una conversión que de primeras parece más ventajosa pero lo que hacen es cobrarte luego comisión. Así que depende de cuánto dinero vas a cambiar te vale la pena mas las unas o las otras.

Vamos paseando por la calle principal llamada Placa-Stradum.


Además de las bonitas tiendas por toda la Stradum, son muy prometedoras las callejuelas a ambos lados. Sobre todo para comer y para perderse. Es curioso ver cómo como en la calle principal solo hay un poco de sombra en un lateral y todo el mundo va por ahí. Esto me ayuda a hacer fotos sin tanta gente desde el lado que hace sol, claro.

En una de las callejuelas a mano izquierda encontramos el Museo fotográfico de la guerra. Lo ponen muy bien en la guía y como fotógrafo aficionado me sabe mal no entrar. Pagamos la entrada y la chica nos da un archivador en castellano con la explicación de todas las fotos. Vaya, se agradece y mucho. De todas formas, todas las fotos al lado tienen una explicación en inglés. Of course, you should have to speak English my friend.


Hay varias plantas. Son varias colecciones de fotos de zonas de guerra o militares, como dice el nombre del museo. Algunas muy duras y hablan mucho sobre de la miseria humana. Te hacen recordar que el siglo pasado hubo dos guerras mundiales y que a veces nos hacemos cosas inhumanas.

En una de las salas de la última planta hay un video con fotos y también sonido que es bastante más fuerte y sobrecogedor aún por las historias que cuenta. Pasar una guerra es lo más horrible que le puede pasar a un país y a sus gentes. Sobrecogedor.

Salimos, volvemos a la calle principal y llegamos hasta el final de la Stradum. Nos encontramos con la plaza de la iglesia Svetog Vlaha o sea de San Blas. Como es domingo están en misa. A un lado en la plaza esta la mini fuente de Onofrio, la Columna de Orlando, el palacio Sponza. 


El reloj de la plaza es muy interesante y tiene tecnología casi digital. Muestra el estado del sol y de la luna y arriba en el campanario hay dos estatuas que golpean la campana a las horas en punto.


Nos metemos por un arco debajo de la Torre del reloj y aparecemos en el puerto. Por todos lados hay puestos vendiendo excursiones de día a las islas cercanas, tours con barco con bajos de cristal por los alrededores, ferries, a Lokrum, etc. Realmente todo es un puerto deportivo, lleno de yates y casi toda la bahía está llena de casitas que dan a la costa donde se puede ver la cercana isla de Lokrum.


Volvemos a entrar a la plaza, pasamos la pequeña fuente de Onofrio y cuando llego en frente del Palacio del Rector o Rectoral me cuelo en el interior aprovechando que unas turistas van al baño. Hago unas fotos piratonas y me salgo porque van a cerrar. Fuera hay un gatito muy majo dormido al que le hago alguna foto.

Seguimos caminando y llegamos a la catedral Rkt. Crkva Gospe Velike, o sea de la Asunción de la Virgen. No  hay mucho que ver. Seguramente por que estarán reconstruidas hace poco y serian destruidas como casi toda la ciudad.

Llega la hora de comer. La señora de la casa nos había recomendado un restaurante que parece barato pero decidimos mirar un poco más. Vale, la verdad es que soy rarito para comer y desespero a mi mujer. Al final en uno que no nos parece muy mal, mientras estudiábamos el menú se nos acerca el camarero y nos pregunta de donde somos. Empieza la típica historia… pero de repente, además de decirnos la alineación del Athletic, nos empieza a hablar en Euskera. Parece majo, la comida nos gusta y no parece caro para la zona, así que nos quedamos. La verdad es que comimos bien y a gusto y el tío amabilísimo no paraba de decir todo el rato Eskerrik asko.

Subimos unas escaleras y llegamos a la iglesia de San Ignacio.

Seguimos por la ciudad bajo un sol de justicia por callejuelas. Hace mucho sol así volvemos a echar siesta en casa que hay que cuidar a mi acompañante. Desandamos todo el camino por la sombra de la Stradum y en 5 minutos estamos en la habitación.


Ya por la tarde, las murallas se pueden visitar hasta las 7 según la oficina de turismo y los chicos de la entrada. Así que aprovechamos para llegar un poco antes de que nos cierren y así hacer la visita panorámica con la mejor luz de atardecer posible desde las murallas que rodean toda la ciudad viaja de Dubrovnik.


Desde lo alto de las murallas podréis ver todo el interior de la ciudad con sus típicas casas blancas con tejados naranjas. Por el exterior de las murallas tendréis el mar y la costa o la montaña que cae sobre Dubrovnik. Se aprecia bien desde las partes altas como está casi toda la ciudad reconstruida nueva menos algunas zonas.

Es curioso ver que por las murallas tan estrechas, con escalones haya tanta gente con niños y carritos. Por cierto, se tarda un poco más de una hora en dar la vuelta completa a paso fotográfico. En alguna zona aun no reconstruida habia niños jugando y recordaba un poco a las fotos del museo de la mañana.


Nos cierran y vamos a ver atardecer en el puerto, elegimos unos bancos debajo del faro mirando a la bahía y a la isla de isla de Lokrum.


Volvemos a la ciudad en la hora azul y aprovecho para realizar algunas nocturnas pero ya se me ha ido la luz buena. Por cierto, en ningún otro sitio he visto tantos fotógrafos y tanta gente con trípode como en esta ciudad y habla de todos los días que estuve.

 
Buscamos para cenar en las callejuelas. Ya es tarde, así que vamos a una pizzería recomendada por la guía, una buena cerveza y parece que acertamos.


Como la ciudad sigue llena de gente y de vida realizo algunas últimas nocturnas, aunque ya sin hora azul, no quedan mal así que vuelta para casa que está al ladito.

Al día siguiente iremos a visitar Montenegro. Otro país más para el sello del pasaporte. Este viaje nos vamos a hinchar.


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