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jueves, 25 de agosto de 2011

Día 7 – Hvar y Split (Croacia)


Escribo estas líneas desde el ferry que nos lleva desde el puerto de Stari Grad en la isla de Hvar hasta Split donde pasaremos la noche. Una vez más hemos pasado horas de desconcierto con el tema del ferry y eso que ayer confirmamos el horario en la oficina de turismo de Stari Grad pero aún no os digo como ha acabado todo, a ver si así leéis más interesados.


Para empezar os doy un trucazo que durante este viaje esta siéndonos muy útil. De todo lo que nos tenemos que acordar o es información relevante le sacamos foto con el móvil: horarios, mapas, direcciones, como llegar, los restaurantes recomendados para cenar en los pueblos… y así luego todo resulta mucho más fácil.


Empiezo por el principio. Como ayer tuvimos poco tiempo para visitar la capital Hvar hemos decidido madrugar y darnos otro paseo por el centro, pero esta vez de día. Las cosas cambian y se ven de otra manera. Claro, es que hay más luz.

  
Tampoco es muy grande la zona de la ciudad vieja que hay que ver, pero si que es bien bonita  y hay mucho ambiente. Nos sorprende al ir bajando que haya en el puerto muchos menos yates que ayer. Seguramente se hayan ido a pasar el día entre calas o hayan cambiado de puerto. A la noche seguro que se vuelve a  llenar y se pone a tope.


De día, como siempre salen los increíbles colores de estas aguas cristalinas. Como el día anterior ha llovido la atmosfera está más limpia, el cielo parece más azul y hay más visibilidad. Qué bonito es estar de vacaciones y como echo de menos esa sensación ahora que curro 10 horas al día.


Aprovechamos el paseo y visitamos la catedral de la que ayer no pudimos ver el interior. Vamos otra vez por todo el paseo del puerto hasta un monasterio que ahora debe ser museo de arte sacro y donde deben hacer conciertos nocturnos. 


Una opción muy recomendable, parece ser alquilar una barca motora por poco dinero y darse una vueltita por las islas o calas de la costa. No teníamos tiempo pero lo hubiéramos intentado de tenerlo.

Volvemos y callejeamos por el interior de las calles de la ciudad vieja donde vemos edificios con reminiscencias venecianas. Como sabemos que seguramente nos quedemos sin comer por que estaremos navegando en el ferry o eso esperábamos…, compramos avituallamiento: coca colas, unos bocadillos de jamón de Dalmacia (que es como el serrano pero sabía más como a salchichón) y algún croissant de chocolate para la merienda. Todo nos supo a gloria.

Callejeando por las calles altas se puede disfrutar de una vista panorámica del puerto con un primer plano de un campanario de una iglesia ahora derruida. Decidimos dar por finalizada la visita y decidimos volver con tiempo suficiente para coger el ferry tranquilos. ¡Que ingenuos!


Vamos despidiéndonos de Hvar pero antes de irnos, subimos a lo alto con el coche ya que se aprecia una bonita vista y paisaje marino con islas con forma de pez…


…y otra de la muralla que no había sacado al llegar.


En unos 20 minutos por la carretera llegamos al puerto de Stari Grad desde el cual sale el ferry hacia Split.

Entramos con más de una hora de adelanto para evitar sustos como el del día anterior y por que hemos leído que en el ferry de las 14:00 que es el queremos coger tienen prioridad los camiones de carga. Oh, oh.

Según llegamos vemos 5 líneas larguísimas de camiones y algún coche llenas hasta el fondo. Nos toca en la sexta detrás de otros dos camiones. Todo nuestro gozo en un pozo. Parece que hoy si que toca perderlo y eso implicaría tener que esperar hasta las 17:30 (+3:30 horas).

Para que os hagáis una idea había como 3 o 4 veces mas vehículos que ayer cuando fuimos los últimos en entrar al ferry para venir a la isla de Hvar.

Sacamos el ticket que nos cuesta 412 Kunas, unos 59€. ¡Qué alegría hacer ricos a los Croatas¡. Nos ponemos a mirar con cara de cordero degollado al operario que esta allí organizando para ver si le damos pena y luego nos cuela o algo. Yo venga a decirle a esta que le enseñara que estaba embarazada, que le guiñara el ojo, lo que fuera...

Todo se empieza a mover y seguimos sin tener claro si vamos a entrar o no, o si van a entrar los camiones primero. De repente, nos dicen que me adelante a los camiones de delante y salgo como una bala, parece que vamos a entrar…

Efectivamente, hay más sitio del que parece en el interior del ferry y los coches van en unos laterales en un piso superior y los camiones se van colocando en el centro. ¡Salvados!

Ya más calmados cogemos la comida y nos subimos a la cubierta interior del ferry que es gigante por cierto y esta llena de sillones. Ahí comemos tranquilos, tomamos un helado y me dispongo a escribir esta parte del relato para irme tranquilizando del agobio que hemos pasado. A lo tonto, si, pero la incertidumbre deja mal cuerpo. Son 2 horas de trayecto que aprovechamos para mirar guías, diarios, mapas, redefinir itinerarios y escribir este blog.

Llegamos al puerto de Split con el ferry pero le decimos al GPS que nos lleve directamente al hotel que hemos reservado en un pueblo llamado Protdana a unos 8 Km. Toda esta zona de Split es sumamente cara y para no gastar tanto decidimos alejarnos del centro.

La casa no está mal aunque la señora habla el mismo inglés que yo Croata. Nos entendemos que es lo importante. Yo te pago y tú me dejas dormir.

Volvemos a Split un poco lejos del centro para aparcar sin tener que pagar. Es que me fastidia pagar estas cosas.


Bajamos hacia el palacio de Diocleciano y encontramos un mercadillo que cruzamos rápidamente. Entramos justo por la puerta de lo que ahora es la catedral y justo llegamos a un minuto antes de que la cierren y podemos entrar y visitarla.


Pasamos por los antiguos subterráneos del palacio que ahora están llenos de tiendas con muchos suvenires para turistas.


Ya en el paseo marítimo vemos una oficina de turismo privada, entramos pedimos algo de información y nos dan un plano que parece muy útil. Decidimos ir siguiente la ruta recomendada por el plano.

De nuevo me vuelve a dar la neura de que me aburro haciendo fotos y que necesito un reto. Como estoy dentro de una ciudad y no tengo grandes paisajes decidido jugármela de nuevo, perder las grandes tomas y dedicarme a sufrir con el 50 mm. Bueno y además decido tirar solo en blanco y negro y que la cámara no corrija el viñeteo. Si puede ser cierto que a veces se me va un poco…


La verdad es que ahora que estoy mirando os puedo decir que valió la pena. No habré conseguido las mejores fotos posibles de las calles de Split pero me he llevado fotos muy curiosas, creativas, y diferentes.  Gracias a estas cortas pero buenas experiencias con el 50mm f1.8 al volver me compré el 50mm 1.4 con el que estoy más encantado aun aunque lo he usado muy poco.


Tras dar la vuelta o mejor dicho dándola acabamos volviendo a la catedral, donde vemos que hay otra oficina de turismo. Es lógico, de hecho esta es la buena pero antes con las prisas no la hemos visto.

Pedimos más información de la ciudad, de la zona pero sobre todo sobre el parque de Krka que visitaremos al día siguiente. Salimos con mucho para leer y seguimos buscando las cosas que pone el circuito recomendado.


Parece que hay un concurso de Kaplas en la plaza de la ciudad pero esta todo cerrado a cal y canto para entrar pagando y no dejan verlo. Se oye eso sí.

Entramos por la típica calle de las tiendas como cualquier otra gran ciudad de este mundo globalizado en que vivimos hoy día. Su Zara, su Bershka, su H&M (que no significa Hombre y mujer por cierto).

Aqui os pongo una de mis fotos favoritas del viaje. No tiene nada especial pero me gusta la cara de felicidad de la chica cuando el novio le hace la foto.

Llega la hora de cenar. Acabamos cenando en un sitio tranquilo escondido en una placita detrás del templo de Júpiter.


Volvemos a pasar por la zona de la catedral ya de camino al coche y volvemos al hotel.


Bueno, espero que os esté gustando este diario de viaje y que me sigáis enviando vuestros comentarios, criticas o lo que se os ocurra. Ya sabes que os podéis suscribir y recibir en vuestro email directamente cada uno de los post que voy publicando. La opción se llama Seguidores y deberíais encontrarla en el menú de la derecha de este blog.

Hasta la siguiente. En la próxima etapa nos toca visitar Trogir y el Parque National de Krka, que aún no sé cómo se pronuncia.

domingo, 21 de agosto de 2011

Día 6 – Mostar (Bosnia i Herzegovina) e Isla de Hvar (Croacia)

Como siempre nos levantamos pronto y bajamos al desayuno que tenemos incluido en el motel de Mostar. De paso bajamos el portátil para reservar el alojamiento ya que hemos decidido que hoy toca pasar la noche en la isla de Hvar. Tras leer las guias y diarios de viaje de Internet decidimos que la mejor población para pasar la noche es la propia capital llamada Hvar y encontramos algo no muy caro para lo que es la zona.

Dejamos las maletas en el coche por si se nos alarga la mañana en Mostar y vamos a dar un breve paseo para ver la ciudad de día.

Si ya nos gustó ayer noche, de día casi nos gusta más. Lo bueno de tener poco tiempo para visitar los sitios y conocerlos, es que solo te quedas con la parte bonita y te llevas muy buen recuerdo.


Intento volver a hacer un circuito fotográfico parecido al de la noche anterior, pero justo cuando llego a la zona debajo del puente al lado del río aparece un grupo de más de 50 turistas de la tercera edad que me fastidian cualquier posibilidad de foto desde esa zona, así que emigramos y sigo intentándolo desde lejos.


El día anterior al llegar ya vimos muchas fachadas con balazos y cañonazos. Todo esto es más notorio de día. Hay muchos edificios casi derruidos con carteles que pone no acercarse, riesgo de derrumbe.


Se nota que han reconstruido la ciudad, pero todavía les queda para poder borrar todas esas huellas de la guerra tan cercana. Esto por ejemplo en Dubrovnik no se aprecia casi nada por que al ser patrimonio de la humanidad la reconstruyeron por completo y la dejaron hasta más bonita de lo que ya era.

Nos adentramos en las inmediaciones del puente por una especie de bazar turco. La verdad es que hay cosas muy interesantes y todo muy bien de precio. Casi todas las tiendas permiten pagar en €uros y utilizan un cambio de 0,5€ = 1 KM con lo cual es muy ventajoso.


Según nos alejamos del puente por esta margen voy buscando la mejor toma del río y además contento por que desde este lateral no tenia ninguna foto de lo día anterior.


De repente, veo un soportal me meto y descubro una mezquita. Entro con todo mi respeto… y mi cámara y para mi suerte descubro un balcón desde el cual consigo sacar la foto que venia buscando pero no encontraba. Que suerte la mía.


Anécdota: resulta que mi madre estuvo en una excursión por Mostar el año pasado y se trajo un póster, que ahora que no vivo en su casa colgó en mi habitación al lado de los pósters de los Beatles y de Led Zeppelin. Así que por eso digo que tenia muy clara la foto que estaba buscando y andaba loco por que no sabía de donde se hacía.


Un poco más adelante esta el mercado donde compran los habitantes de Mostar. Damos una vuelta pero se nos empieza a hacer tarde y tenemos que continuar el viaje. No sin antes hacer una comprita que nos salio bien de precio y no me atreví ni a regatear. Parezco nuevo la verdad.



Cogemos el coche, salimos fácilmente de Mostar y volvemos a desandar el camino de ayer volviendo a la costa. Durante todo el viaje vamos encontrando a gente que circula muy lento así que hago algún adelantamiento loco, no lo hagais. Haced lo que digo no lo que hago. Bajamos todo el camino bordeando el río Neretva.


Seguimos por toda la costa hasta Drvenik, donde queríamos coger el ferry que según Internet salía a las 13:45. Llegamos con más de media hora de adelanto pero para nuestro disgusto nos encontramos con una fila de coches que nos hace pensar que no vamos en entrar de ninguna manera en el ferry y que tendremos que esperar otras dos 2 horas.

El vendedor de los tickets nos dice que no habrá problema, pero no me fío un pelo. Nos cuesta 108 Kunas pasar el coche y 16 Kunas por persona. Unos 20€.

Llega el ferry, de Jadrolinija como siempre que es la línea oficial de ferries de Croacia. La cola va avanzando poco a poco y nos vamos acercando. Parece que no vamos a entrar. De repente, le dicen a los de delante de nosotros, que eran de Dinamarca, que son los últimos y nos empezamos a tirar de los pelos y rasgar las vestiduras. Hemos hecho lo posible, que se le va a hacer. Nos pegaremos un baño y comeremos donde se pueda.

Pero sorpresa, resulta que es una monovolumen, y no cabe. Le hacen volver atrás y nos dicen que lo intentemos. Tras muchas maniobras guiados por los trabajadores del ferry, conseguimos meterlo cruzado y partimos. Una suerte increíble. Es lo que tiene llevar una embarazada, que da suerte.


Tras unos 35 minutos de trayecto entre costas. Llegamos al puerto de Sucuraj en la parte oriental de la isla de Hvar, que es la población más cercana a la costa. Pero resulta que para llegar a la zona donde queremos ir de esta isla de 68 Km. hay que ir entre montañas por unas carreteras no muy buenas durante unos 84 Km. Lo cual se hace largo, pesado y peligroso además que no hemos comido. La carretera es estrecha y a los lados no tiene arcén, así que si te cruzas con otro y te apartas para dejarle sitio, te caes y se te puede quedar el coche ahí.

Esta isla es famosa por sus viñedos, por ser la tierra del romero y por tener mucha lavanda rosa. No la vimos.

Pasamos por Jelsa, el primer pueblo destacado en el camino. Vemos un camping y una bahía boscosa acogedora y agradable con una zona de baño muy bonita, pero no hay nada mas así que decidimos volver a la carretera y seguir.

Entramos a Stari Grad, el corazón histórico de la isla y aparcamos rápidamente sin problema. Nos dirigimos a la oficina de turismo. Preguntamos por el horario de los ferries para el día siguiente, pedimos un mapa y unas explicaciones de que hay que ver. Curioso pero nuevamente la persona de la oficina de turismo nos da a entender que tampoco hay mucho que ver en su ciudad. Dar un paseo por el puerto y ya vale, nos viene a decir.


Empezamos a ver muchas barcas, lanchas y yates y nos encontramos con un pueblo con casas de piedra, coqueto, pero sin mucho atractivo turístico.


Tomamos un helado, comemos algo, damos un largo paseo entre calles sin llegar a ver gran cosa y volvemos al coche camino de la “capital” del mismo nombre que la isla de Hvar.


En veinte minutos llegamos a Hvar y vemos una muralla que sube la montaña. Damos una vuelta a esa montaña para llegar a nuestro hotel que hemos reservado por Internet esa misma mañana, dejamos las cosas, nos bañamos en la piscina, nos duchamos y descansamos un poco.

Bajamos andando a la parte vieja. De nuevo, nos volvemos a encontrar con un puerto con muchos, pero muchos yates y veleros y sobre todo con mucha gente pija y bien.

Encontramos los típicos puestos turísticos. A destacar sobre todo los saquitos de lavanda que son bastante caros para lo que son, sobre todo si tenemos en cuenta que puedes parar en la carretera y coger cuanto quieras.


Los edificios y toda la ciudad tiene muchos toques venecianos. Llegamos hasta la plaza más grande del adriático, Pjaca Hvar, en cuyo fondo queda la catedral de San Esteban, pero están en misa y no se puede visitar. Reconocemos en seguida en el campanile que tiene a su izquierda, el estilo italiano.


Se pone a chispear y todas las terrazas se ponen a recoger como locos. No nos parece que haya nubes como para ponerse así, y seguimos paseando por el puerto. Se nota que somos de Bilbao.


Empezamos a ver yates de impresión con gente muy rica. También hay muchos barcos veleros que parece que están haciendo rutas turísticas por la costa del país. Mucha gente, y muchos sitios para cenar.


Nos decidimos por una terraza cubierta en la plaza de Hvar y cenamos muy a gusto los dos por unos 25€. Se pone a hacer mucho viento y  recogen algunas sombrillas para que no vuelen.

Cuando acabamos nos damos cuenta de que esta lloviendo y nos toca mojarnos hasta llegar al hotel. Una pena por que me quedo sin fotos nocturnas de este sitio, con lo que a mi me gustan. Otra vez será, no viene mal descansar de vez en cuando para cogerlo con mas ganas al día siguiente que visitaremos Split de vuelta al continente.