domingo, 21 de agosto de 2011

Día 6 – Mostar (Bosnia i Herzegovina) e Isla de Hvar (Croacia)

Como siempre nos levantamos pronto y bajamos al desayuno que tenemos incluido en el motel de Mostar. De paso bajamos el portátil para reservar el alojamiento ya que hemos decidido que hoy toca pasar la noche en la isla de Hvar. Tras leer las guias y diarios de viaje de Internet decidimos que la mejor población para pasar la noche es la propia capital llamada Hvar y encontramos algo no muy caro para lo que es la zona.

Dejamos las maletas en el coche por si se nos alarga la mañana en Mostar y vamos a dar un breve paseo para ver la ciudad de día.

Si ya nos gustó ayer noche, de día casi nos gusta más. Lo bueno de tener poco tiempo para visitar los sitios y conocerlos, es que solo te quedas con la parte bonita y te llevas muy buen recuerdo.


Intento volver a hacer un circuito fotográfico parecido al de la noche anterior, pero justo cuando llego a la zona debajo del puente al lado del río aparece un grupo de más de 50 turistas de la tercera edad que me fastidian cualquier posibilidad de foto desde esa zona, así que emigramos y sigo intentándolo desde lejos.


El día anterior al llegar ya vimos muchas fachadas con balazos y cañonazos. Todo esto es más notorio de día. Hay muchos edificios casi derruidos con carteles que pone no acercarse, riesgo de derrumbe.


Se nota que han reconstruido la ciudad, pero todavía les queda para poder borrar todas esas huellas de la guerra tan cercana. Esto por ejemplo en Dubrovnik no se aprecia casi nada por que al ser patrimonio de la humanidad la reconstruyeron por completo y la dejaron hasta más bonita de lo que ya era.

Nos adentramos en las inmediaciones del puente por una especie de bazar turco. La verdad es que hay cosas muy interesantes y todo muy bien de precio. Casi todas las tiendas permiten pagar en €uros y utilizan un cambio de 0,5€ = 1 KM con lo cual es muy ventajoso.


Según nos alejamos del puente por esta margen voy buscando la mejor toma del río y además contento por que desde este lateral no tenia ninguna foto de lo día anterior.


De repente, veo un soportal me meto y descubro una mezquita. Entro con todo mi respeto… y mi cámara y para mi suerte descubro un balcón desde el cual consigo sacar la foto que venia buscando pero no encontraba. Que suerte la mía.


Anécdota: resulta que mi madre estuvo en una excursión por Mostar el año pasado y se trajo un póster, que ahora que no vivo en su casa colgó en mi habitación al lado de los pósters de los Beatles y de Led Zeppelin. Así que por eso digo que tenia muy clara la foto que estaba buscando y andaba loco por que no sabía de donde se hacía.


Un poco más adelante esta el mercado donde compran los habitantes de Mostar. Damos una vuelta pero se nos empieza a hacer tarde y tenemos que continuar el viaje. No sin antes hacer una comprita que nos salio bien de precio y no me atreví ni a regatear. Parezco nuevo la verdad.



Cogemos el coche, salimos fácilmente de Mostar y volvemos a desandar el camino de ayer volviendo a la costa. Durante todo el viaje vamos encontrando a gente que circula muy lento así que hago algún adelantamiento loco, no lo hagais. Haced lo que digo no lo que hago. Bajamos todo el camino bordeando el río Neretva.


Seguimos por toda la costa hasta Drvenik, donde queríamos coger el ferry que según Internet salía a las 13:45. Llegamos con más de media hora de adelanto pero para nuestro disgusto nos encontramos con una fila de coches que nos hace pensar que no vamos en entrar de ninguna manera en el ferry y que tendremos que esperar otras dos 2 horas.

El vendedor de los tickets nos dice que no habrá problema, pero no me fío un pelo. Nos cuesta 108 Kunas pasar el coche y 16 Kunas por persona. Unos 20€.

Llega el ferry, de Jadrolinija como siempre que es la línea oficial de ferries de Croacia. La cola va avanzando poco a poco y nos vamos acercando. Parece que no vamos a entrar. De repente, le dicen a los de delante de nosotros, que eran de Dinamarca, que son los últimos y nos empezamos a tirar de los pelos y rasgar las vestiduras. Hemos hecho lo posible, que se le va a hacer. Nos pegaremos un baño y comeremos donde se pueda.

Pero sorpresa, resulta que es una monovolumen, y no cabe. Le hacen volver atrás y nos dicen que lo intentemos. Tras muchas maniobras guiados por los trabajadores del ferry, conseguimos meterlo cruzado y partimos. Una suerte increíble. Es lo que tiene llevar una embarazada, que da suerte.


Tras unos 35 minutos de trayecto entre costas. Llegamos al puerto de Sucuraj en la parte oriental de la isla de Hvar, que es la población más cercana a la costa. Pero resulta que para llegar a la zona donde queremos ir de esta isla de 68 Km. hay que ir entre montañas por unas carreteras no muy buenas durante unos 84 Km. Lo cual se hace largo, pesado y peligroso además que no hemos comido. La carretera es estrecha y a los lados no tiene arcén, así que si te cruzas con otro y te apartas para dejarle sitio, te caes y se te puede quedar el coche ahí.

Esta isla es famosa por sus viñedos, por ser la tierra del romero y por tener mucha lavanda rosa. No la vimos.

Pasamos por Jelsa, el primer pueblo destacado en el camino. Vemos un camping y una bahía boscosa acogedora y agradable con una zona de baño muy bonita, pero no hay nada mas así que decidimos volver a la carretera y seguir.

Entramos a Stari Grad, el corazón histórico de la isla y aparcamos rápidamente sin problema. Nos dirigimos a la oficina de turismo. Preguntamos por el horario de los ferries para el día siguiente, pedimos un mapa y unas explicaciones de que hay que ver. Curioso pero nuevamente la persona de la oficina de turismo nos da a entender que tampoco hay mucho que ver en su ciudad. Dar un paseo por el puerto y ya vale, nos viene a decir.


Empezamos a ver muchas barcas, lanchas y yates y nos encontramos con un pueblo con casas de piedra, coqueto, pero sin mucho atractivo turístico.


Tomamos un helado, comemos algo, damos un largo paseo entre calles sin llegar a ver gran cosa y volvemos al coche camino de la “capital” del mismo nombre que la isla de Hvar.


En veinte minutos llegamos a Hvar y vemos una muralla que sube la montaña. Damos una vuelta a esa montaña para llegar a nuestro hotel que hemos reservado por Internet esa misma mañana, dejamos las cosas, nos bañamos en la piscina, nos duchamos y descansamos un poco.

Bajamos andando a la parte vieja. De nuevo, nos volvemos a encontrar con un puerto con muchos, pero muchos yates y veleros y sobre todo con mucha gente pija y bien.

Encontramos los típicos puestos turísticos. A destacar sobre todo los saquitos de lavanda que son bastante caros para lo que son, sobre todo si tenemos en cuenta que puedes parar en la carretera y coger cuanto quieras.


Los edificios y toda la ciudad tiene muchos toques venecianos. Llegamos hasta la plaza más grande del adriático, Pjaca Hvar, en cuyo fondo queda la catedral de San Esteban, pero están en misa y no se puede visitar. Reconocemos en seguida en el campanile que tiene a su izquierda, el estilo italiano.


Se pone a chispear y todas las terrazas se ponen a recoger como locos. No nos parece que haya nubes como para ponerse así, y seguimos paseando por el puerto. Se nota que somos de Bilbao.


Empezamos a ver yates de impresión con gente muy rica. También hay muchos barcos veleros que parece que están haciendo rutas turísticas por la costa del país. Mucha gente, y muchos sitios para cenar.


Nos decidimos por una terraza cubierta en la plaza de Hvar y cenamos muy a gusto los dos por unos 25€. Se pone a hacer mucho viento y  recogen algunas sombrillas para que no vuelen.

Cuando acabamos nos damos cuenta de que esta lloviendo y nos toca mojarnos hasta llegar al hotel. Una pena por que me quedo sin fotos nocturnas de este sitio, con lo que a mi me gustan. Otra vez será, no viene mal descansar de vez en cuando para cogerlo con mas ganas al día siguiente que visitaremos Split de vuelta al continente.