jueves, 18 de agosto de 2011

Día 5 – Croacia: Isla de Mljet y Ston & Bosnia i Herzegovina: Mostar

Como el día anterior no habíamos podido visitar la isla de Mljet con su parque natural que estaba descrito como una de las islas más bonitas del mediterráneo decidimos cambiar nuestros planes sobre la marcha. Tras mucho mirar opciones en Internet para poder pasar el coche en el ferry vimos que la mejor y por cierto única opción que teníamos, era coger el ferry desde Prapatno en la costa, hasta Sobra, que es uno de los pueblos con puerto de ferrys de la isla de Mljet.
 
Salimos pronto de Dubrovnik y nos despedimos de los que han sido nuestros anfitriones estos 4 días. Gente muy amable de la que da gusto encontrar cuando viajas. Por el camino nos sorprendió ver cruceros que eran mas grandes que el puerto. Anda que no cabra gente ahí.


En poco más de una hora llegamos hasta Prapatno y nos ponemos a la cola del ferry. Sacamos el ticket. Nos sale 140 kunas por el coche y 30 los dos. Eso la ida. Como tenemos que volver a las 16:00 para aprovechar el día, cogemos también la vuelta para evitar problemas. 


Mientras esperamos que nos avisen para entrar al ferry disfrutamos de los colores del mar y vemos como descargan pescado unos barcos pesqueros.


Pasamos al ferry y vamos a la cubierta para ir disfrutando de las vistas del trayecto entre la costa y la isla que dura unos 35 minutos.


Llegamos a Sobra desde donde salimos lanzados todos los coches en dirección al parque natural de la isla de Mljet que queda en el lado Oeste de la isla. Que mala leche. Tardamos unos 45 minutos en llegar a Polace donde se coge la entrada al parque. Son unos 90 Kunas por personas, unos 11,5 €.

Desde allí mismo se puede coger un minibus que sube donde se coge la lancha para ir a la isla del monasterio Benedictino, pero nosotros preferimos subir en coche hasta un parking cercano y bajar andando en 5 minutos.

Dentro ya del parque cogemos la barca que nos lleva desde Pristaniste hasta la isla del monasterio benedictino de Sv. Marija


Damos una vuelta rápida a la isla ya que tampoco hay mucho que ver. Esta el monasterio, el paseo alrededor de la isla con unos colores preciosos y un restaurante en el que muchos grupos están comiendo. 


Muchos aprovechan para darse un baño en la isla, pero nos damos cuenta que nos hemos dejado los bañadores con las prisas y que no lo habíamos pensado. 


Cogemos otra barca. Esta es más grande y vamos más gente. Nos lleva a Mali Most


Un sitio donde hay otro lago más pequeño conectado con el más grande por un pequeño puente donde la gente se baña como si fuera una playa. 


Desde ahí se pueden alquilar kayaks y bicis para visitar el parque nosotros nos damos una vuelta por el lago y cogemos una barca de vuelta a Pristaniste

Subimos al parking y bajamos a comer rápidamente a Polace en el restaurante en frente de la oficina de información. Comemos a toda prisa y volvemos corriendo con el coche al ferry. La anécdota es que lo que por la mañana habíamos contado unos 50 minutos a la vuelta se han convertido en 20 por arte de magia y de acelerador.

Viendo que tenía tiempo y el color del agua, aunque el ferry esta al lado me doy una largo chapuzón ahí mismo. Tomamos un helado riquísimo en el bar del puerto y volvemos en el ferry hasta la costa.

  
Esta vez si paramos en Ston. Se supone que es el pueblo amurallado con la muralla mas larga de Europa, Mas de 5 Km. pero el pueblo curiosamente queda fuera de la misma y no tiene nada que ofrecer al turista mas que la vista a las murallas que están en cuesta y como hace mucho sol no lo valoramos.

Aprovecho unos talleres abandonados cerca de la entrada a las murallas y hago unos HDRs. Compramos comida y bebida en un supermercado local y volvemos al coche.


Ston es muy famoso por sus ostras y efectivamente vemos muchos criaderos de moluscos: ostras y mejillones.


Seguimos la carretera por la costa y pasamos a Bosnia i Herzegovina. Ni en la frontera de Croacia ni en la de Bosnia nos miran más de 5 segundos cuando les vamos a enseñar los pasaportes. Curioso. Así que seguimos y cruzamos esa franja de costa que Bosnia ha robado a Croacia.

Vamos a hacia Mostar así que tenemos que volver a pasar por la frontera. Nos las prometemos felices y nos preparamos para recibir un nuevo sello en el pasaporte pero una vez mas no se molestan casi ni en mirarnos y nos dejan pasar de la misma.

Vamos adentrándonos en el interior de Bosnia i Herzegovina siguiendo una carretera paralelos a un río.

Para nuestra sorpresa nuestro GPS solo tiene las carreteras principales de Bosnia y nada de la ciudad de Mostar, así que no sabemos como llegar. 


Nos dirigimos al Stari Grad o ciudad vieja de Mostar desesperados sin saber como vamos a llegar. Cruzamos un puente, giro a la derecha y luego a la izquierda como podía haber tomado cualquier dirección y entre mil moteles aparece el nuestro. Que suerte.


El hotel está a 3 minutos del famoso puente de Mostar y por el camino nos encontramos una de las oficinas de turismo donde nos explican que si te alejas de los alrededores del puente no hay mucho que ver para un turista. 

Entramos en la zona vieja y en el primer restaurante que vemos reconozco a un compañero de trabajo que acaba de llegar a Bosnia y que se dirigen hacia el mar negro. Que sorpresa para las dos. El mundo es un pañuelo (y tú que estas leyendo esto, el moquito más simpático).


Llegamos al puente y la verdad es que es muy bonito. Esta cayendo el sol y yo me vuelvo loco por que no se que lado es el bueno para sacar el puente. Lo solucionamos rápido mirando las postales. Bajamos al río y saco varias fotos entre los jóvenes de Mostar que están de botellón y los pescadores del río.


Es complicado sacar el puente a contraluz sin quemar el cielo. Aunque es buen sitio, veo que hay un puente mas atrás desde el que seguro también salen buenas fotos. Un buen fotógrafo tiene que moverse mucho.


Sacamos alguna foto más desde un mirador que encuentro entre casas entre los dos puentes. Un buen fotógrafo se mete hasta donde no le llaman por una foto.
Llegamos al susodicho puente y tras unas nocturnas ya muy cerradas damos por concluida el día fotográfico. MI mujer me lo agradece, y vamos a cenar.

Por el camino a la zona vieja por la otra margen, vemos casas derruidas con muchos agujeros de bala y cañones. Se nota que han estado en guerra hace poco y ciertas zonas parecen sacadas de la peli “Salvar al soldado Ryan”.


Entramos al zoco y encontramos un restaurante muy agradable donde podemos pagar con Visa ya que en este país no queríamos cambiar a moneda local.

Volvemos muy satisfechos con el día al hotel y me pongo a escribir la crónica del día antes de que se me olvide para que hoy podáis leerla.